"(...) Callar es como devolver los trajes que uso un reloj mientras dormía, envolver el sonido con cuidado, y sellar esa carta con dardos.
Sentencia de la historia es el fulgor, lo que no existe, la inútil despedida, lo súbito y el esplendor amurallado, la raíz de pronto satisfecha.
Quizás la tarde o la música mistérica, el diámetro de la reserva y el esplendor, las naves que nos llaman con intuiciones, el coro de diamantes.
Impulso que me has traído hasta aquí, atento y dulce para morir con serenidad, el poema te espera y te frisa las paredes para que todo esté listo, liso, dispuesto, parejito."
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